jueves, 11 de febrero de 2010

La Calma herida de gravedad

El lunes llovía y llegamos a casa empapados tanto yo como Calma (mi Conor de más de 15 años). La deje secándose en el rellano mientras yo me sequé con una toalla y me puse ropa seca.
No le molesta descansar fuera de casa un rato cuando llega chopa pues sabe que sino sería responsable de dejar el suelo de casa hecho un asco. Más tarde, cuando ella ya estaba casi seca, la recogí y la metí para dentro.
Como de costumbre cuando llueve, le quité un poco la suciedad acumulada y miré si le faltaba grasa a la cadena. La lluvia seca la cadena y deja todo lleno de partículas.
Fue pasándole rápido el trapo cuando vi una pequeña línea angulosa marrón que bordeaba una soldadura de la horquilla. La imagen me impresionó, preferí irme a dormir sin pensar más en ello y el martes ya vería.
Por la mañana, antes de salir hacia la universidad, cogí una linterna y examiné minuciosamente la herida. No había duda, mejor no coger la bici hasta cambiar la horquilla. La grieta estaba super avanzada, el corte casi bordeaba el perímetro entero de la soldadura. Imagino el accidente que habría tenido de no ver la fisura a tiempo, puedo ver la horquilla de Calma rompiéndose de repente y la rueda doblándose, y yo dando una voltereta sobre ella.
Esta semana he decidido dejar a Calma convaleciente en casa a la espera de la operación mecánica. Probablemente la horquilla no pueda aguantar muchos trayectos más y no merece la pena jugarse el pellejo.
Hoy me he pasado por el taller y me han dicho que la lleve el martes. Yo quería cambiar por mi cuenta la horquilla, no tiene que ser muy difícil, pero resulta que este tipo de dirección lleva unos anillos sobre los que se montan los cojinetes que van encajados a presión y no tengo herramientas para hacerlo.En la foto se ve la grieta en la soldadura de la derecha. Las soldaduras siempre rompen igual (o por lo menos así lo he visto yo), a poco menos de un milímetro del cordón de soldadura la pintura aparece levantada y deja ver un corte profundo que cruza todo el grosor del tubo siguiendo una linea angulada que condena a muerte al cuadro. Por suerte esta vez ha sido en la horquilla y tiene solución.
Las roturas de las soldaduras son muy peligrosas porque la fatiga va debilitando en silencio hasta que un día, también en silencio aparece la grieta. En este momento todo sucede mucho más rápido, una grieta puede dar la vuelta a una soldadura en poco rato de pedaleo. Por suerte las roturas de soldaduras son muy poco comunes. Acostumbran a pasar en bicis nuevas de muy baja calidad o en bicicletas muy viejas con muchos quilómetros a la espalda. La mayoría de bicicletas están rotas por todas partes mucho tiempo antes de que las soldaduras puedan llegar a fallar.
Es de vital importancia revisar la bici periódicamente prestando atención a aquellas cosas importantes: presión de ruedas, radios, grasa de la cadena, tornillería y soldaduras (sobretodo en bicicletas muy antiguas).

1 comentario:

Cris Ruano dijo...

Cuídala, a ver si no tarda en recuperarse!!!