En él, Delibes narra su experiencia con el futbol, la bici y la moto. No comentaré nada de la primera de sus aficiones.
Es delicioso leer el pasaje en que describe como su padre le enseñó a montar en bici, dándole ese consejo que todos oímos en nuestros inicios sobre los pedales "no mires a la rueda", y como, en cambio, no le enseñó a bajar, así que y dejó al pobre crío dando vueltas y vueltas a la casa, sin decidirse a dejar de pedalear. A partir de ahí, Delibes coje afición a la bici, usándola tanto para hacer deporte como para desplazarse (e ir a pasar una semanita a casa de su novia, ahorrando el dinero del tren).
De todo lo que describe me llama la atención de una ciudad en la que apenas circulan coches, y sin embargo muchas bicis corren de un lado para otro. Las bicis, en ese momento, tenían obligación de estar matriculadas y pagar impuestos... algo a lo que el padre de Delibes se oponía, obligando a sus hijos a aprender a huir de los urbanos diciéndoles que "un chico en bicicleta que se dejara prender por un hombre a pie era tonto, se merecía la multa". Otros tiempos, otro uso de la bici, otras ciudades.
En cuanto a la moto, Delibes la compró pensando en "una bici que rodara siempre cuesta abajo". Sin embargo, nunca abandonó la bici como atestiguan las fotos que acompañan este post.


3 ciclistas opinaron:
Ep,
un blog molt interessant. Gràcie sper permetre'm descobrir-lo. L'afegeixo als preferits.
I avui mateix em compro el llibre del Delibes, digue'm ignorant, però no el coneixia.
Salut
Que meravella agradar!
Moltes gràcies pel missatje Rafael.
¡Preciosa entrada! Esta misma tarde hemos ido a la biblioteca a buscar el libro, que no conocíamos, y hemos comenzado a leerlo sentados en un banco del parque al sol. Una delicia.
Gracias por redescubrirnos a nuestro vecino vallisoletano.
¡Saludos!
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