Pues bien, en las dos últimas semanas he observado otros robos de piezas. El primero, frente al Auditori, afectó a la tureca y las arandelas que sujetan la rueda trasera. Lo podéis ver en esta foto:
El segundo caso, me lo encontré en Consejo de Ciento. Era más grave. Había desaparecido uno de los pedales con su biela y habían cortado el cable del freno delantero para llevarse otra pieza:
Se trata de una agresión difícil de evitar. A menos que soldemos todas las tuercas de nuestra bicicleta, cosa poco recomendable, siempre quedaran piezas que se pueden desmontar usando unas pocas herramientas. Además, servicios como el registro de bicicletas no sirven de nada, y los candados son también totalmente inútiles.Es verdad que el gasto económico que suponen este tipo de robos, frente al robo de bicicletas enteras, es pequeño, pero, como mínimo, son una buena complicación en nuestro día a día.
Por supuesto, existe una solución drástica: no aparcar nunca la bici en la calle, pero no siempre esto es posible. Además, me niego a que el miedo al robo me imponga limitar el uso de mi bicicleta. Quiero poderla usar para ir a cualquier sitio, sin tener que pensar si la voy a poder guardar en un recinto cerrado o vigilado o no. En cualquier caso, los parkings vigilados son escasos y hay que pagarlos... aunque puede ser una buena idea si por la noche no nos podemos subir la bici al piso, como hacemos tantos. Por otro lado, las BiciBox, que parece ser que se instalarán en Sant Joan Despí la próxima primavera, pueden ser útiles para evitar el despiece de tu bici, pero habrá que ver las condiciones del servicio y si finalmente es una buena solución o no (yo le veo algunas pegas... pero eso ya será objeto de otro post).
¿Os habéis encontrado con casos similares? ¿Creéis que el robo de piezas está aumentando últimamente? ¿Tiene la crisis algo que ver en todo esto? ¿Cómo se puede evitar?
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