domingo, 1 de mayo de 2011

Le agradecería que su perro no mease en mi bicicleta.

Nada más que eso. Hoy he tenido que limpiar la bicicleta y los candados en una fuente de la calle.
No solo es muy asqueroso sino que a demás estropea la bici y los candados.
A veces el sentido común es el menos común de los sentidos, así que escribo estas líneas a ver si algún dueño de perro lo lee.

5 comentarios:

volvoreta dijo...

Ja, ja, ja... Mane, perdona que me ría... pero es que ... es real como la vida misma...
Besos enormes desde Charrilandia

Anónimo dijo...

A mí me pasa a menudo. De hecho, he estado a punto de hacer un cartel para dejarlo colgado en mi bici toda la noche, diciendo algo así como: "Amigo perro: soy una bici. Encontrarás el próximo árbol a menos de 2 metros. Gracias".

Si lo hago te lo mando para que lo compartas en tu blog?

Javi

Javi dijo...

Perdón, el anónimo soy yo (ahora me loggeo).

Javi

Mane dijo...

Por supuesto que lo colgaremos! De hecho, si tienes una foto de una bici con el cartel, ¡mejor que mejor!

Enrique Martinell dijo...

Otra solución menos vistosa y menos educativa, pero seguramente más efectiva es comprar un bote de polvo de ese amarillo que ponen en las puertas de los edificios y poner un poco al rededor de tu aparcamiento habitual. Incluso se puede poner en la propia bicicleta.