martes, 30 de agosto de 2011

¡Déjame hinchar mis ruedas en paz!

No necesito que me indiques cómo hinchar las ruedas. No necesito que me señales el manómetro. No necesito que me digas a qué presión debo hincharlas (conozco mi bici mejor que tú, créeme). No necesito que presiones los pulsadores por mí. No necesito que compruebes tú si el neumático está suficientemente duro. ¡SÉ HACER YO TODO ESO!

¿Porqué ha primera vista ya has decidido qué yo no sé lo que estoy haciendo? No creo que nada en mi actitud denotara duda, inseguridad o desconocimiento.

Por favor, espera pacientemente tu turno, no me llevará mucho tiempo, y luego te dejaré el aparato libre para que tú hagas lo que quieras con TU bicicleta.

Y que quede claro, no es que me moleste la amabilidad, me molesta la prepotencia.

jueves, 25 de agosto de 2011

Estadísticas

Siempre me han dado miedo las estadísticas. Son útiles, sin duda, pero hay que saberlas interpretar y utilizar. No voy a entrar en los conceptos matemáticos y en la corrección de los análisis estadísticos, sino simplemente en la interpretación que hacemos de los resultados.

Pongo un simple ejemplo:

1 - Lo que dice la nota de prensa oficial de la London School of Echonomics:
"Cycling to work is associated with less all-cause sickness absence. Mean absenteeism in cyclists is significantly lower than in non-cyclists with a significant relationship between frequent cycling and absenteeism, with regular cyclists taking 7.4 sick days per annum, compared to 8.7 sick days for non-cyclists"
2 - Lo que dice el artículo en Guardian:
The report also showed that regular cyclists take 7.4 sick days per year, compared with 8.7 sick days for non-cyclists.
3 - Lo que muchos interpretamos en una lectura rápida:
Vaya, parece que alguien ha demostrado que si usas la bici regularmente te pones enfermo menos veces al año.
Parece casi lógica la última deducción, y sin embargo, no es eso lo que nos está diciendo la estadística. Simplemente afirma que las personas que van en bicicleta regularmente están enfermos menos días al año. Y punto. La interpretación que muchos haríamos a primera vista (3) puede resultar falso. Casi como un juego, os propongo buscar diferentes explicaciones, por ejemplo:

- ir en bici te hace estar más sano (sería la que todos pensaríamos en primera instancia)
- las personas más enfermizas no usan la bici
- los usuarios de la bici son mentirosos y cuando están enfermos no lo dicen
- las personas que van en bici son más jóvenes, y por eso enferman menos
- los usuarios de la bici van a trabajar aunque estén enfermos
- los no usuarios de la bici se ven obligados a compartir transporte con otras personas, y por eso enferman más
- los no usuarios de la bici se han de levantar más pronto y por eso enferman más

Algunas de estas explicaciones son posiblemente absurdas otras no tanto, pero ninguna es incongruente con la afirmación inicial de los investigadores; simplemente, tendemos a elegir las explicaciones que nos parecen más verosímiles... pero no tienen porque ser las verdaderas.

Así, vemos que una estadística nos puede indicar una correlación entre dos hechos, pero no una causalidad. Y todo esto viene a cuento porque frecuentemente, leyendo estadísticas diversas sobre bicicletas y la interpretación que se hace de ellas, tengo la impresión de que se está confundiendo la una con la otra.


miércoles, 24 de agosto de 2011

La cuchara y el esfuerzo



He visto hoy en Microsiervos algo que ya había visto hace algún tiempo, pero que me gusta y creo que invita a una reflexión interesante:

Spoon © Maxistentialism

En general, todos tendemos a valorar muchísimo nuestro propio esfuerzo personal, lo que nos cuestan las cosas desde nuestro punto de vista, lo que "nos hacen sudar" (metafórica o literalmente), y sin embargo, cuando las cosas no nos cuestan esfuerzo directo a nosotros tendemos a pensar que REALMENTE no cuestan esfuerzo (o energía o dinero...). Así, no somos conscientes de que...

...las cucharillas desechables cuestan mucho de fabricar, y no limpiamos la nuestra
...las calles no se limpian solas y tiramos papeles al suelo, 
...la sanidad tiene un coste, y hacemos un uso abusivo,
...de que los pantalones no se cosen solos, y compramos barato sin pensar en el origen
...de que el metro, el bus o la bici son más eficientes que otros vehículos, y seguimos usando siempre el coche

El ejemplo de la cucharilla es perfecto. Si detrás de todas esas actuaciones que hacemos que nos parece que "no tienen coste alguno" (en términos económicos, energéticos, humanos...) comparamos el coste total real con el coste de algunas opciones alternativas, seguramente veremos que muchas veces, un pequeño esfuerzo individual vale la pena.


martes, 2 de agosto de 2011

Movilidad ¿sostenible?

Vaya por adelantado que este post no pretende ser un análisis exhaustivo ni aportar datos rigurosos, se trata simplemente de un puñado de reflexiones que, en cierta manera, ya he ido dejando caer en otros posts.

En los últimos tiempos se habla mucho de movilidad sostenible, y cuando se habla de este concepto se incluyen cosas muy variopintas, desde la conducción eficiente hasta la bicicleta pasando por los trenes y llegando a los aviones con biocombustibles. Pero... ¿todo esto es realmente sostenible?

Cuando se habla de vehículo eléctrico incluye desde la bicicleta con pedaleo asistido hasta los coches eléctricos,  en general. Se está dando un impulso enorme a este tipo de vehículos (y la Generaltitat de Cataluña se está empeñando en ello últimamente). No voy a juzgar los beneficios económicos, que básicamente se reduciría al crecimiento de un puñado de empresas relacionadas con el sector (posiblemente con un impacto social relativamente grande), pero me preocupan otras consecuencias. Muchas veces se obvia una cosa: el vehículo eléctrico "no contamina" en la ciudad, pero contamina en otros lugares, no es más que una deslocalización de la contaminación. Si todos los coches que ahora hay en la ciudad fueran eléctricos, no sería en absoluto sostenible. Además, si el vehículo es eléctrico, entra en competencia con el resto de usos de la electricidad, con el posible aumento de precios o problemas de suministro. Así pues, ¿vehículo eléctrico? Sí, pero solo si reducimos enormemente el parque móvil. Es decir, que los pocos coches que haya sean eléctricos. 

Por otro lado, esta mañana oía la noticia del primer avión que cruzaba el Atlántico con biocombustibles. Fantástico pero... ¿tiene sentido? A priori, puestos a producir CO2, mejor que la fuente sea "renovable" (se puede plantar más soja o maíz o colza, que al crecer capturan más CO2) que seguir quemando petróleo y liberando CO2 que estaba "cautivo". Además, aunque se acabara el petróleo, podríamos seguir con el ciclo de producción de biocombustibles. El problema en este sistema "ideal" es que para cultivar suficientes plantas para combustible, vamos a acabar deforestando medio mundo y, al mismo tiempo,  este tipo de uso del territorio entra en competencia con la producción de alimentos. No voy a entrar más en el tema, porque mucho se ha dicho ya.

Con todo esto, no voy a concluir con un "la bicicleta no contamina" y ya está. Es obvio que, por un lado, la bicicleta SÍ contamina: en su fabricación, por la construcción y uso de vías, cuando se deshecha...., pero el impacto es enormemente menor que otros transportes. Y por otro, también es evidente que la bicicleta no sirve para todo, hay desplazamientos demasiado largos o lentos, cuestas empinadas, personas con condiciones físicas que imposibilitan su uso, etc.

La verdadera movilidad sostenible no es optar por uno u otro medio de transporte de manera radical, pero sí pasa por un cambio profundo en nuestra manera de movernos. Ante todo, pasa por reducir los desplazamientos en vehículos particulares motorizados y optar por los transportes colectivos y los menos contaminantes (bici frente a moto, tren frente a avión, etc...). Y sí, el vehículo eléctrico y el biocombustible tienen su lugar, pero únicamente si son un último recurso.