viernes, 30 de marzo de 2012

(i)legal, (in)cívico, (in)seguro

La legalidad, el civismo y la seguridad son tres conceptos con los que nos encontramos a menudo los que nos movemos en bicicleta por la ciudad. Los necesitamos para explicar a los demás porqué circulamos como lo hacemos, o para justificar nuestro comportamiento, o para simplemente elegir nuestros recorridos.

En un mundo ideal (o no tanto) las tres cosas deberían ir de la mano, de tal manera que los comportamientos legales serían también cívicos y seguros, y viceversa. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja que eso. Creo que son claves, para entender las discrepancias entre ellas, dos ideas:
1. La legalidad va por detrás de la sociedad (y posiblemente deba ser así), de tal manera que las regulaciones existentes pueden no ser las mejor adaptadas a la realidad. Además, las leyes son necesariamente generales, y es muy dificil precisar todas y cada una de las casuísticas que se pueden encontrar.
En el caso de las bicicletas en Barcelona, por ejemplo, la Ordenança de circulació de vianants i de vehicles fue modificada el año 2007, mejorando notablemente las regulaciones anteriormente existentes para la bicicleta. Sin embargo, el aumento enorme del número de ciclistas que se ha producido desde entonces y se seguirán produciendo, así como cambios en la percepción social de la bicicleta y en los hábitos de circulación probablemente obligarán a cambios en el futuro.
2. Los conceptos de civismo y seguridad están sometidos a un fuerte componente subjetivo. Una misma manera de circular puede ser percibida como cívica o incívica y como segura o insegura. Aunque hay ciertos extremos en los que todos estaríamos de acuerdo, existen muchas otras situaciones en que las opiniones serían muy diversas.
Recordemos la campaña "Bicivisme" del Ayuntamiento de Barcelona, que promovía lo que, a sus ojos era civismo. Muchos discrepamos con algunos de los puntos de vista, tal y como ya comentamos aquí... ¿quién tiene la razón? Es una cuestión de percepción personal, aunque algunos aspectos puedan ser objetivables.
Personalmente, procuro que mi comportamiento sobre la bici sea legal, cívico seguro, pero no siempre puedo cumplir las tres premisas. En ocasiones, opto conscientemente por un comportamiento que sé ilegal, por consideralo más seguro e incluso más cívico.

Veamos algunos ejemplos:

  • Circular en contradirección por el lateral de la Diagonal es claramente ilegal, incívico e inseguro.
  • Circular por el carril bus de Valencia a las 8:30 de la mañana es ilegal, incívico, por las molestias que podemos causar al transporte público, pero puede ser más seguro que circular por otros carriles. 
  • Circular por un carril bus del Poblenou a las 12:00 de la noche será igualmente ilegal, igualmente seguro, pero puede resultar bastante más cívico, ya que en el hipotético caso de encontrarnos un autobús, no le supondrá ningún problema adelantarnos.
  • Usar el carri bici de Diagonal, en la acera, es legal, pero permitidme dudar de si es cívico y seguro (recordad que la seguridad no solo se refiere al ciclista, sino también al resto de usuarios de la vía).
  • Circular por el carril izquierdo en Consell de Cent, habiendo carril bici a la derecha, es ilegal y posiblemente incívico, pero yo lo seguiré haciendo cuando necesite girar a la izquierda, ya que es más seguro (y práctico) que hacer otro tipo de maniobras.

Creo que es importante que seamos conscientes de las diferencias entre estos tres conceptos, ya que nos pueden ayudar mucho a defender nuestros comportamientos ante los demás y a ser conscientes de lo que hacemos. Podemos trabajar, por ejemplo, por cambiar la ley para que pararse delante de los coches en un semáforo sea legal, como ya lo es en algunos lugares, pero mietras tanto, si decidimos hacerlo y "nos pillan", tendremos que resignarnos a aceptar las consecuencias.
 

2 comentarios:

ANA dijo...

Interesante, sin duda.

Enrique Martinell dijo...

Muy interesante. Solo añadir un pequeño apunte que complica más el tema i que aprece un poco en uno de los punots. Es el aspecto práctico. Dos ejemplos:
- Los carriles bici que dan un rodeo en los chaflanes. Puede que sean más seguros, pero no son nada prácticos.
- Pararse en los semáforos. Yo aquí me tiro por el civismo y la seguridad y paro en prácticamente todos, pero hago alguna excepción (muy pocas y siempre semaforos que ya conozco) en que soy más pràctico.

Cabe decir que el aspecto "práctico" és muy fácilmente egoista y puede suponer anteponer mi comodidad, prisa a la seguridad y comodidad de los demás. Con lo cual hay que revisar frecentemente no vaya a ser que estemos sobrepasando límites de respeto. Por ejemplo si estamos circulando por una acera (espero que de manera excepcional) y pasamos a una distáncia corta de un peatón al que asustamos.