martes, 13 de marzo de 2012

Las cosas cambian... ¿o no tanto?

Desde hace un par de semanas cruzo cada mañana en bicicleta el centro de Barcelona.




El recorrido, atravesando Plaza Urquinaona, Plaza Universidad y Plaza Cataluña no es el más fácil del mundo, requiere práctica, habilidad y, sobre todo, sentirse seguro en el control de la bicicleta y ante el tráfico, para mantenerte en el centro del carril que toca sin titubeos. Sé que hay alternativas, pero es el recorrido más corto y me siento razonablemente a gusto siguiéndolo. Sin embargo, soy consciente de que no todo el mundo se atreve a pasar por ahí, y entiendo que tomen rutas alternativas (Gran Vía, Diputación), aunque impliquen dar un cierto rodeo.

La cuestión es que en estas semanas no he tenido conflicto alguno en dicho recorrido. Circulo por los carriles "normales", me cambio de carril para poder hacer los giros y tomar las calles que me convienen, señalizo mis cambios y me mezclo con el tráfico. Y sin problemas. Hacer eso, hace unos años, habría supuesto más de un bocinazo aunque mi comportamiento fuera, desde el punto de vista de seguridad y legalidad, impecable.

Además, al tomar hoy la Ronda Sant Antoni, tanto a la ida como a la vuelta, me he encontrado un buen número de bicicletas (4-5 cada vez) circulando por la calzada, por el centro del carril, y evitando el carril bus, lo cual no es habitual en una vía de doble sentido. Recuerdo cuando era una sorpresa encontrarnos más de 4 bicicletas esperando en un mismo semáforo del carril bici de Diagonal. En esos momentos, me habría parecido increíble que la gente circulara con tanta normalidad por la calzada (y yo misma ni siquiera me lo habría planteado). No quiero decir con esto, y lo sabéis de sobras los que seguís este blog, que no sean necesarios los carriles bici ni que todo el mundo debería circular siempre por la calzada... pero creo que es el reflejo, por fin, de un cambio de hábitos en la ciudad...

Y desgraciadamente, estas semanas también me he encontrado gente que me ha increpado. Paradógicamente, en los lugares donde circular por la calzada es menos problemático (calle Sepúlveda, por el carril izquierdo, para evitar el carril bus). De hecho, hoy me he enzarzado en una discusión verbal con una motorista... tras indicarme que me fuera de la calzada, me ha reconocido que sabía que mi comportamiento era legal, y me ha presentado sus razonamientos, velando por "mis intereses", y eran los siguientes:
  1. Tragas todo el humo de los coches.
  2. Es muy peligroso para ti,
  3. Esto no es un pueblo, la ciudad es para los coches.
Y yo le contestaría que (1) sí, es verdad, trago el humo de los coches, pero tú también... y al menos yo no lo produzco; (2) si circulas bien, el peligro es mínimo y, en cualquier caso, no es mucho más que el peligro de ir en bici y (3) pues será hora de ir cambiando, ¿no?

Ante argumentos de tan poco peso, y pese a que el tono de la chica no ha sido en absoluto agresivo, sólo me queda pensar que en el fondo... la única razón es que le molesta que yo circule por la calzada. Pues lo siento. ¡Tengo tanto derecho como tú!

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