miércoles, 21 de agosto de 2013

Vehículo propio y carnet de conducir

Cualquiera que haya buscado trabajo alguna vez se habrá topado con esta frase en un anuncio u otro. Para empezar... ¿la bici no es también un vehículo propio?, pero en fin, eso es otro tema. La cuestión de la que quiero hablar hoy es de esa necesidad de coche para los desplazamientos profesionales.

¿Es realmente imprescindible el coche (o moto) para desarrollar estos trabajos? Como en tantas cosas, depende. Puedo imaginar muchos trabajos en que es completamente necesario utilizar el coche a diario, bien por que hay que transportar material pesado, o porque los desplazamientos habituales soy muy largos, o porque se deben realizar muchos desplazamientos en un día.

Se me ocurre, por ejemplo, el caso de una chica que conocí hace años y que iba a dar clases de inglés en empresas, y que podía dar clases, en un mismo día, en 5-6 fábricas diferentes. Es bastante difícil prescindir del coche para un trabajo así. Sin embargo, creo que en otros casos, el coche no es tan imprescindible como a veces parece, al menos de forma habitual. Me explicaré mejor detallando mi propia experiencia.

Por mi trabajo, debo desplazarme frecuentemente a diferentes localidades, normalmente a polígonos industriales. Lo habitual es que no tenga que hacer más que un desplazamiento diario, de mi casa al lugar de trabajo que toque cada día, aunque a veces debo hacer varios. Tengo coche y bicicleta, y combino estos dos transportes con el tren. 

La opción de utilizar solo el tren queda descartada en la mayoría de casos, dado que los lugares a los que voy suelen quedar algo apartados de las estaciones, y perdería mucho tiempo en estos desplazamientos.

Mi opción "por defecto" es la combinación de tren y bicicleta. En la mayoría de casos, los tiempos totales de desplazamiento son bastante parecidos a los del coche (teniendo en cuenta el tiempo necesario para encontrar aparcamiento y el tiempo del lugar de aparcamiento a casa). En algunas ocasiones, incluso utilizo la bicicleta en trayectos interurbanos cortos.

Por último, utilizo el coche si es necesario, es decir, si el desplazamiento en tren y bici supone unos tiempos inasumibles o no es viable por otros motivos. Por tanto, el coche me es necesario, pero puntualmente. El número de días en que acabo utilizándolo es relativamente pequeño. Sin embargo, esos días en que lo necesito difícilmente podría sustituirlo por ningún otro medio de transporte (excepto la moto, claro).

Desconozco si mi caso refleja una realidad habitual o es anecdótico, pero mi intuición me dice que, en la mayoría de casos, la gente utiliza el coche simplemente porque ni se le pasa por la cabeza que haya otras alternativas viables (y debo reconocer que eso me sigue pasando a mí también en algunas ocasiones). Otros, seguro, lo utilizan porque lo han elegido así (por tiempo, comodidad o cualquier otro motivo) y me parece una opción válida (aunque para mí no sea la primera). 

Un último apunte antes de acabar. Ok, (me) es necesario el coche de manera puntual, pero... ¿vehículo propio? Para usos puntuales, existen otras opciones, como las de compartir coche con otras personas (de hecho, mi coche está comprado y utilizado a medias, así que en el fondo este sería mi caso), el carsharing (avancar y simiares) o, incluso, el alquiler cuando es necesario.

Tengo coche y no me planteo estas opciones, pero si algun día me quedo sin coche, me dedicaré a hacer unos cuantos números, porque creo que económicamente me podría llegar a salir mejor, dependiendo de la frecuencia de uso. Claro que, en contrapartida, perdería flexibilidad respecto al coche propio... y eso también ha de entrar en el balance de cálculos.


domingo, 4 de agosto de 2013

Las bicis en Europa

Como veis, tenemos el blog un tanto abandonado. A ver si ahora, a la vuelta de vacaciones (sí, algunos ya hemos vuelto) lo ponemos un poco al día... porque cosas que contar no ha dejado de haber, el tiempo para contarlas es lo que no siempre está ahí.

En fin, después de este párrafo introductorio a modo de disculpa y de propósito de seguir publicando, que intentaré cumplir, vamos al tema.

Este verano he aprovechado para hacer un viaje pasando por Francia, Alemania y Suiza. No voy a entrar en detalles sobre los tipos de vías para bicicletas que he encontrado, que son muy variados, o sobre el comportamiento de los ciclistas (tan o tan poco cívico como aquí, según la persona) en eso no hay muchas diferencias), ni tampoco a lamentarme de porqué en Barcelona tenemos que gastarnos diez veces más dinero en candados que en cualquier ciudad europea.

Simplemente quería hacer llegar mi impresión general, y es que en la mayor parte de Europa (aunque en algunos lugares más que en otros) la bicicleta está considerada como un medio de transporte más. La idea de que la bicicleta es solo un entretenimiento de fin de semana, o un deporte, o una cosa de niños está desterrada. La bicicleta es, ante todo, una manera de desplazarse como otra cualquiera. Y eso se nota en muchos detalles.

- Las soluciones de infraestructura urbana pueden gustarme más o menos, pero se cuenta con la existencia de las bicicletas al planear las calles.

- El desplazamiento interurbano en bicicleta entra dentro de lo imaginable, y se diseñan las carreteras en consecuencia (vías paralelas, arcenes anchos, señalización adecuada).

- La proporción de bicicletas plegables es muy pequeña, lo que implica que la gente cuenta con lugares donde dejar sus bicicletas, transportes públicos que las aceptan, etc.

- El perfil de ciclistas es absolutamente heterogéneo.

- Se ven muchas bicicletas eléctricas (no es que yo sea muy partidaria de ella en general, pero para ciertas ciudades/personas reconozco que es una buena solución).

Dicho esto, hay que reconocer que las cosas han cambiando, y que lo que hace algunos años nos deslumbraba al salir de nuestro país ahora no nos parece ya tan alejado. Por fortuna, y gracias a todos los que hace años que empezamos a pedalear y a declarar activa o pasivamente nuestro derecho a utilizar las calles en bicicleta, las cosas han mejorado mucho.