domingo, 4 de agosto de 2013

Las bicis en Europa

Como veis, tenemos el blog un tanto abandonado. A ver si ahora, a la vuelta de vacaciones (sí, algunos ya hemos vuelto) lo ponemos un poco al día... porque cosas que contar no ha dejado de haber, el tiempo para contarlas es lo que no siempre está ahí.

En fin, después de este párrafo introductorio a modo de disculpa y de propósito de seguir publicando, que intentaré cumplir, vamos al tema.

Este verano he aprovechado para hacer un viaje pasando por Francia, Alemania y Suiza. No voy a entrar en detalles sobre los tipos de vías para bicicletas que he encontrado, que son muy variados, o sobre el comportamiento de los ciclistas (tan o tan poco cívico como aquí, según la persona) en eso no hay muchas diferencias), ni tampoco a lamentarme de porqué en Barcelona tenemos que gastarnos diez veces más dinero en candados que en cualquier ciudad europea.

Simplemente quería hacer llegar mi impresión general, y es que en la mayor parte de Europa (aunque en algunos lugares más que en otros) la bicicleta está considerada como un medio de transporte más. La idea de que la bicicleta es solo un entretenimiento de fin de semana, o un deporte, o una cosa de niños está desterrada. La bicicleta es, ante todo, una manera de desplazarse como otra cualquiera. Y eso se nota en muchos detalles.

- Las soluciones de infraestructura urbana pueden gustarme más o menos, pero se cuenta con la existencia de las bicicletas al planear las calles.

- El desplazamiento interurbano en bicicleta entra dentro de lo imaginable, y se diseñan las carreteras en consecuencia (vías paralelas, arcenes anchos, señalización adecuada).

- La proporción de bicicletas plegables es muy pequeña, lo que implica que la gente cuenta con lugares donde dejar sus bicicletas, transportes públicos que las aceptan, etc.

- El perfil de ciclistas es absolutamente heterogéneo.

- Se ven muchas bicicletas eléctricas (no es que yo sea muy partidaria de ella en general, pero para ciertas ciudades/personas reconozco que es una buena solución).

Dicho esto, hay que reconocer que las cosas han cambiando, y que lo que hace algunos años nos deslumbraba al salir de nuestro país ahora no nos parece ya tan alejado. Por fortuna, y gracias a todos los que hace años que empezamos a pedalear y a declarar activa o pasivamente nuestro derecho a utilizar las calles en bicicleta, las cosas han mejorado mucho.


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